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Descubriendo el secreto del encanto de Lisboa

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Largos siglos de historia se acumulan en las calles de Lisboa, una ciudad que deslumbra a quien la visite por sus múltiples y variados atractivos.

Lisboa es uno de los centros europeos de mayor relevancia por su impronta cultural e histórica
 


Además de ser la capital de Portugal, país que forma parte de la Península Ibérica junto a España, Lisboa es uno de los centros europeos de mayor relevancia por su impronta cultural e histórica. Sin embargo, no solo sus raíces y acervo patrimonial la convierten en un sitio de especial interés, sino que también se destaca por estar, año a año, a la vanguardia en cuanto a eventos y propuestas turísticas y comerciales. 

 
Al recorrer esta importante ciudad portuguesa, los visitantes tienen la oportunidad de asistir a la perfecta conjunción de un pasado remoto que se hace presente en una actualidad que entona con cada sitio histórico, con cada monumento y con todos los sabores auténticos propios de su geografía marítima. 
 
De este modo, Lisboa invita a que el turista escoja, según sus intereses, su propio itinerario entre una vastedad de opciones que invitan a una próxima visita. Entre sus atractivos, los ojos foráneos no pueden dejar de reconfortarse con los testimonios que el hombre ha dejado enclavados en sus calles. Así, el Castelo de São Jorge (Castillo de San Jorge) emerge como uno de los primeros puntos de interés. De origen musulmán, esta fortificación corona una de las zonas más altas del terreno, en el barrio de Alfama, uno de los más típicos de Lisboa. En sus paredes, se acumulan algo más de ocho siglos que pueden ser recorridos en su totalidad, sumándosele la posibilidad de obtener una vista panorámica inigualable. Para continuar con el recorrido, por esta zona también se puede acceder a otros sitios de importancia sociohistórica como son los miradores Santa Lucía o Portas de Sol, o simplemente dejarse seducir por elMuseo del Fado, pues tanto la música junto a la gastronomía son protagonistas de la cultura portuguesa. Por ello, el fado, canto típico que rememora la nostalgia en las cuerdas de la guitarra, también encuentra un espacio que lo celebra. Vale aclarar que, quienes quieran acceder a esta Lisboaparte alta de la ciudad, cuentan con la posibilidad de utilizar una interesante forma de transporte: los ascensores públicos, siendo ellos mismos, un atractivo particular de este lugar. 

 
Otros monumentos y más arquitectura de diferentes estilos forman parte de este recorrido turístico, entre ellos el Arco de la Rua Augusta o las ruinas del Convento de Carmo. Sin embargo, el encanto de Lisboa trasciende el pasado y demuestra que pocas ciudades son tan actuales como ella. En este sentido, gran parte del espíritu vanguardista se puede encontrar al recorrer las calles del Barrio Alto. Sin perder el sentido histórico, allí se emplaza una zona comercial destinada, en gran parte, a la diversión. Los paladares más exquisitos, hallan en esta zona, un lugar ideal para cumplir con los gustos gastronómicos más tradicionales de la región. Pero también, tiendas de ropa, venta de objetos decorativos y centros de diversión nocturna se dan cita en un mismo escenario. Un eclecticismo peculiar, una mezcla perfecta que armoniza con el entorno natural. Pero si esto resulta poco, la cuna de la extravagancia y la intelectualidad puede disfrutarse en un paseo por el barrio de Chiado. Librerías, museos, centros culturales y muchos bares, son el deleite del turista que busca enriquecer su bagaje cultural. También, un vuelta por el Parque de las Naciones de características ultramodernas termina de confirmar la magnificencia de Lisboa. Construcciones de última generación, diseño y arte de calidad se unen para brindar un espectáculo arquitectónico único. 
 
Por supuesto, cualquiera sea el itinerario, es impoastergable realizar un “paseo” gastronómico. En este sentido, degustar un magistral plato de bacalao puede ser una excelente manera de sentirse un poco lisboeta, aunque sea durante un almuerzo o cena. En cualquier rincón de la ciudad se accede a su cocina más tradicional, aunque también cuenta con una propuesta de cocina moderna, ideal para satisfacer distintos paladares. Más allá de esto, y si de pastelería se habla, no hay excusas para llegar al barrio de Belém, más precisamente a la Antiga Confiteira de Belém, y reconfortarse con uno de los pasteles de trascendencia internacional, los pasteis de nata, más conocidos como pasteles de Belém. Con solo caminar un poco, se puede llegar a las orillas del río Tajo y hacer de la merienda un momento inolvidable. 
 
Muchas y diversas propuestas ofrece Lisboa, motivo suficiente para ser considerado como un destino ideal que puede ser visitado en cualquier época del año. Majestuosa como pocas ciudades, la capital portuguesa no deja de encantar también a aquellos que ya han experimentado sus maravillas.
 
 


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