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Praga, la ciudad mágica de Europa

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La ciudad que parece salida de un cuento.

La capital de la República Checa es una ciudad tan mágica que parece salida de un cuento. Sus castillos, sus calles adoquinadas, sus construcciones barrocas, la llenan de magnetismo, encanto y fantasía.


El corazón de Europa es de fantasía. La Capital de la República Checa tiene una atmósfera especial que hechiza. Sus torres, castillos, templos, son todas construcciones de antaño que permanecen vigentes recreando un ambiente que enamora. Méritos que le valieron para recibir el mote de “La ciudad de las cien torres” o también ser llamada “La ciudad dorada”.
 
Su ubicación privilegiada la descubre en el centro de Europa, y la convierte en la más importante de la región de Bohemia.  El Río Moldava baña sus costas imprimiéndole aún más magnetismo con los puentes que lo atraviesan para conectar los distintos puntos de la ciudad.
 
Praga es el resultado de varias ciudades y de una larga historia. Fue la capital del Sacro Imperio Romano, la ciudad vieja data del siglo X, y también ocupó un lugar de relevancia en la ruta de los mercaderes. Después de la Primera Guerra Mundial, pasó a ser el centro administrativo de Checoslovaquia. Ya a fines del siglo XX pasó a ser la capital de la República Checa. Está considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
 
La Ciudad Vieja es como el cofre de seguridad que guarda preciadas joyas. Su Plaza, es un eje que concentra gran interés. Recorrerla es similar a la experiencia de transportarse en el tiempo. Rodeada de construcciones y monumentos, los sentidos se ponen en alerta y rebozan de placer. El edificio del Antiguo Ayuntamiento cuya torre es un símbolo erigido en el siglo XIV, contiene al Reloj Astronómico que desde hace seis siglos señalan la fecha, hora, la posición del sol y las fases de la luna, los ciclos astronómicos y las festividades cristianas. Cuando el reloj marca una nueva hora, la plaza se llena de turistas para presenciar un espectáculo único con figuras móviles.
 
El Templo de Tyn, con sus dos torres de 80 metros de altura,  está considerado entre los más bonitos de la ciudad y es también el que tiene el altar más alto. Otra de los íconos de Praga es la iglesia de San Nicolás con su fisonomía marcadamente barroca, y que en su interior además de una decoración exquisita, alberga un órgano que tocó Mozart. Desde su campanario se observa una magnífica vista.  Son imperdibles también el Palacio de Golz Kinsky, de estilo rococó erigido a mediados del siglo XVIII, el monumento de Jan Haus, la Casa al minuto que es de estilo gótico, la Casa de la Campana de Piedra y la Sede de la Galería Nacional.
 
El puente de San Carlos  es el más visitado turísticamente. Fue construido en el siglo XIV, y además de torres de estilo gótico, está adornado por estatuas. Es un cruce peatonal sobre el río Moldava que además permite apreciar espectáculos callejeros. Otro sitio ineludible es el Castillo de Praga, es el castillo medieval más grande del mundo. Desde allí la panorámica de la ciudad es inigualable. Pueden visitarse increíbles jardines, la Catedral de San Vito,  la Galería de Pintura Obrazarna, el pintoresco Callejón del Oro, las casitas miniaturas que habitaban alquimistas en búsqueda de la fórmula de la juventud, y la casa número 22 donde vivió Franz Kafka durante un tiempo.
 
El Barrio Judío es un distrito con profundas raíces que pueden encontrarse allá por el siglo X. La sinagoga más antigua de Europa es una de sus reliquias más preciadas. Además hay otros cinco templos, el Ayuntamiento, el Monasterio Santa Inés, la casa donde nació Kafka y el cementerio, donde también se encuentra la tumba del autor de La Metamorfosis.
 
Los edificios de estilo art nouveau abundan en la Ciudad Nueva. Lugares comunes de un paseo por este rincón de Praga son la Plaza Wenceslao -que era el antiguo mercado de caballos-, el Museo Nacional y la estatua del rey Wenceslao. Los amplios boulevares, el Teatro Nacional y sus tres plazas forman también parte de su identidad. Desde allí se accede a la Torre de la Pólvora, que es la única que formaba parte de la muralla defensiva, construida en el siglo XIII,  que sigue en pie.  
 
La riqueza arquitectónica y cultural de Praga es inagotable. Una forma de recorrer algunos de sus principales puntos es a través del bus turístico. El ticket es válido por 48 horas y permite subir y bajar en las distintas paradas. Alejándose un poco del centro se pueden recorrer jardines, espacios al aire libre abundante en árboles frutales y gozar de una hermosa vista. Allí se encuentra la Torre de Observación, inspirada en la Torre Eiffel. Para ello se puede hacer una caminata de ascenso al Monte Petrin, o tomar el funicular, construido en 1890.Praga
 
Otras formas de conocer Praga, son a través del paseo nocturno donde su magia deslumbra de un modo más intenso, y también mediante la navegación en crucero del río Moldava.
 
Los cafés son refugios ideales para pasar un momento de relax consumiendo no sólo un brebaje reparador, sino también una atmósfera de cultura, bohemia y tradición. Establecidos en algunos de los edificios más emblemáticos, y en las zonas más típicas de Praga, son parte del encanto de la ciudad.
 
Sin dudas, es infaltable también la visita al Teatro Negro de Praga, un auténtico sello cultural de la capital checa.
 
Praga tiene el encanto de los cuentos de hadas. La magia de un magnetismo que se vuelve irresistible. Es una de las ciudades más bellas de Europa. Es una fuente inagotable de motivos para visitarla.
 



Por Verónica Luna para TodoParaViajar.com